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Las minas y los hornos

Vista antigua de los hornos de Vilaoudriz

Las minas

Las minas de Vilaoudriz surgen cuando la Sociedad Comanditaria "Sucesores de J. B. Rochet y Cía" de Bilbao, adquiere un conjunto de minas de hierro fosfórico situadas en el Ayuntamiento de Vilaoudriz, en la actualidad A Pontenova.

El mineral fosfórico comenzaba entonces a cotizarse en Europa dado que en el año 1879 se descubrió el proceso de desfosforación del mineral de hierro en hornos de calcinación, método que permite eliminar los residuos fosfóricos del hierro y utilizar éstos como fertilizantes.

El impulsor de la sociedad explotadora de estas minas va a ser el ilustre vasco don Julio de Lazúrtegui, promotor de otras minas en el resto de la Península, y hombre vinculado a las sociedades del hierro y el acero que en este momento se desenvuelven en Europa.

En marzo de 1900 se constituye en Bilbao la "Sociedad Minera de Vilaoudriz", que establece su domicilio social en la misma villa.

La mina tiene dos centros, los grupos "Luisa" y "Vieiro" en el monte de Vilaoudriz, y el grupo "Consuelo-Boulloso" en las montañas de Boulloso, distante un kilómetro de los anteriores.

Las primeras en explotarse son las minas "Luisa" y "Vieiro", a continuación el grupo "Consuelo-Boulloso", y la última mina que se pone en explotación es la llamada "Eneas", que comienza a funcionar en el año 1907. Hasta el año 1911, la explotación de las minas se realizó mediante contrata, pero en este año ya se hizo cargo la propia sociedad concesionaria.

Los hornos

El mineral hidróxido se embarcaba en los vagones tal y como salía de la mina, mientras que el carbonato cloritoso debía sufrir un proceso de calcinación, mediante el cual, calentado y luego en contacto con el aire, se secaba y perdía agua y ácido carbónico, verificándose la combustión de las piritas que contenía, y pasando así de óxido ferroso a férrico.

El proceso descrito tenía lugar en los hornos de calcinación, de forma ligeramente troncocónica, con 4 metros de diámetro superior y 11 metros de altura. Para la extracción del mineral, estos hornos disponen de 4 puertas y un cono de fundición en su parte baja, con aletas de distribución.

Otras instalaciones

La mina constaba de varias instalaciones complementarias, como los depósitos de mineral, una central eléctrica, un tranvía aéreo, dos compresores para perforación mecánica, un plano inclinado para elevar los productos y el lavadero del mineral.

El transporte

Para transportar el mineral se construye entonces un ferrocarril de vía estrecha, con un metro de ancho de vía, que enlaza las minas con el puerto de Ribadeo, distante 34 kilómetros.

Las obras del ferrocarril comenzaron en el año 1902, y en ellas se construyeron 13 túneles, que miden un total de 1550 metros, cuatro puentes metálicos, dos de cimentación y un cargadero metálico en el puerto de Ribadeo.

El tren circulaba ya en el mes de abril de 1903 con mineral, y en el mes de agosto de 1905 se inaugura oficialmente el servicio público de viajeros, convirtiéndose en un medio de transporte mixto de carga y pasaje.

Se contaba con un total de cinco locomotoras, una pequeña de maniobras y cuatro mayores de 30 Tm. de carga. Alrededor de 60 vagones-tolva eran destinados al transporte del mineral. Dos vagones eran destinados a los pasajeros, distribuidos en tres clases. Un vagón-correo, dos vagones para el ganado y dos plataformas de carga para bultos completaban los elementos constitutivos del tren.

En el recorrido se encontraban cuatro estaciones: Vilaoudriz, Santirso, Porto-Vaga y Ribadeo, además de cuatro apeaderos.

Cronología

La comercialización comienza a finales de 1902, siendo Alemania, Francia, Bélgica e Inglaterra los principales compradores, y el total del mineral arrastrado por el ferrocarril es embarcado en el puerto de Ribadeo.

Cuando en el año 1914 estalla la Primera Guerra Mundial el mercado alemán se cierra y hay también dificultades con el mercado inglés.

Los embarques regulares de mineral se ven suspendidos, y esto obliga a paralizar las labores en las minas. Debido a la dificultad para garantizar los fletes, en el mes de marzo de 1915 la Sociedad Minera decide comprar un vapor de 2.200 Tm., al que años más tarde seguirá otro denominado "Villaodrid".

Posteriormente, se volvió a extraer mineral, pero ya no se alcanzaría la producción de los años anteriores, por un lado porque la chatarra de la guerra va a ser reutilizada como materia prima, y por otro, porque nuevos países comienzan a vender hierro en el mercado internacional.

Sin embargo se sigue trabajando hasta el año 1932, comerciándose fundamentalmente con el mercado inglés. Es en el año 1925 cuando se decide montar un quinto horno en A Pontenova.

Durante la Guerra Civil, la mina funcionó a medio régimen, hasta que se apagaron los hornos por falta de carbón. Posteriormente, en el año 1938, el grupo Krupp-Montana llevaría a cabo una explotación de las minas y el ferrocarril.

Terminada la guerra, se contrató una brigada especial de conservación, que reparó varios desprendimientos producidos en el interior de la mina. La explotación se mantuvo hasta la década de los 50, y el ferrocarril dejó de funcionar definitivamente en el año 1964.

El cargadero fue derrumbado y vendido como chatarra, y salvo algunos puentes, algún túnel semiderrumbado y la estación de Vilaoudriz, no queda nada más del ferrocarril.

Hoy en día perviven los cinco hornos de calcinación de Vilaoudriz (A Pontenova), que permanecen así como un símbolo de lo que fue la mina y de más de sesenta años de trabajo. A Pontenova, que nació con la mina, conserva ahora sus hornos, y con ellos una parte importante de su memoria, una parte importante de su historia.

FUENTE: "Os fornos de Vilaoudriz", (1989)

AUTORA: Correa y Fernández de Carrascosa, María Teresa

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